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28 Julio 2014

Gobierno electrónico y gobernanza electrónica (e-gobierno, e-governance)

A partir de la aparición de la Internet, la idea de aplicar esta nueva herramienta de comunicación en conjunción con la informática para cubrir las necesidades de administración pública abrió un campo de oportunidades y nuevas aplicaciones que se englobaron dentro del concepto de e-gobierno o gobierno electrónico. En el 2000, el Gartner Group define e-gobierno como "la continua optimización de la entrega de servicios, la participación ciudadana, y el ejercicio del gobierno mediante la transformación de las relaciones internas y externas a través de la tecnología, la Internet y los nuevos medios".

Desde un punto de vista centrado en los aspectos técnicos, en función del aprovechamiento de las capacidades de las TIC para enriquecer las relaciones del gobierno con la sociedad, el e-gobierno puede abarcar funciones de información (aumentar la oferta de información disponible a través de medios tecnológicos como páginas Web), de transacción (prestación de servicios personalizados, facilitación de trámites "en-línea" durante las 24 hs.), y de participación ciudadana (plebiscitos electrónicos, correo electrónico con los funcionarios públicos, sondeos de opinión). Citando a Tesoro, Arambarri y González Cao, la finalidad del gobierno electrónico es:

"a) proveer más y mejores prestaciones a los ciudadanos,

b) proveer puntos de acceso unificado y sencillo para satisfacer múltiples necesidades informativas y de servicios,

c) adicionar productividad, calidad y valor a los servicios,

d) proveer atención "a la medida" de los requerimientos de cada usuario,

e) resolver trámites, consultas, reclamos y sugerencias "en línea",

f) aumentar la participación ciudadana,

g) aumentar la calidad y reducir el costo de las transacciones dentro del Estado,

h) reducir el costo (en dinero, tiempo, molestia y carga anímica) de tramitaciones del público,

i) aumentar la transparencia de la gestión pública."

Pero las decisiones que moldean el uso de las TIC para la gestión pública responden no sólo a estrategias puramente técnicas, sino también políticas. Y sus resultados, efectos e impactos también se despliegan no sólo en el orden administrativo sino también en el social y político.

El concepto de e-gobierno se ha ido ampliando a medida que el aspecto político va ganando un mayor peso, y se consolida la percepción de que el prefijo "e" es más que la posibilidad de ampliar los servicios al ciudadano- consumidor, sino que además abre un abanico de nuevas formas de participación de los ciudadanos en la toma de decisiones, en la elaboración de propuestas y en el control de la administración de los recursos públicos.

Estos nuevos aspectos que se incorporan en la concepción del gobierno electrónico se relacionan directamente con los impactos de éste en la gobernanza y en la gobernabilidad democrática.

Coincidiendo con Seifert y Petersen, aunando las visiones técnicas y las políticas, "desde un enfoque multidimensional, el E-gobierno es visto como un proceso de mejora de la gobernabilidad a través de la mayor eficiencia, nuevos servicios, mayor participación ciudadana, mejoramiento de la infraestructura de información. Incluye esto también los nuevos desafíos de coordinación, administración y control de los recursos informáticos del Estado, y la superación de la brecha digital." (Seifert, Petersen; 2001).

Según define la UNESCO, la idea de modernizar la administración pública a través de la adopción de soluciones basadas en TIC, debe orientarse al involucramiento activo de los ciudadanos en los procesos de toma de decisiones, promoviendo la participación, la transparencia y la rendición de cuentas que caracterizan a la buena gobernanza.

Dentro de esta línea conceptual, desde el punto de vista funcional y especialmente de la aplicación de las TIC como herramienta de comunicación, la e-governance abarca el uso de estas tecnologías para la integración intra e intergubernamental (e-administración), la provisión de servicios a ciudadanos y empresas (e-servicios o e-gobierno propiamente dicho) y los usos orientados a la ampliación de la participación ciudadana y el fortalecimiento democrático (e-democracia).

Desde una perspectiva orientada al desarrollo, Richard Heeks propone pensar la e-governance como el aprovechamiento de las capacidades de automatización, información y comunicación de las TIC para mejorar los procesos de gobierno (e-administración); para conectar gobierno y ciudadanos (e-citizens); para dar servicios a los ciudadanos (e-services) y para construir interacción entre el gobierno y la sociedad civil y dentro mismo de la sociedad civil (e-society) (Heeks; 2001a: 3 y 4). Este autor enfatiza la idea de que la aplicación de las TIC en el gobierno no debe enfocarse solamente al comercio electrónico y al soporte a los negocios y el sector privado (e-commerce, e-business), sino que estas otras esferas de aplicación que él menciona permitirían atacar los problemas de costos, ineficacia, ineficiencia, inadecuación, autorreferenciamiento y aislamiento propios de los gobiernos en los países en desarrollo. El punto referente a la construcción de interacción social es particularmente interesante, ya que introduce la idea de que el gobierno debe involucrarse no sólo en la construcción del mercado, sino también en la construcción de capital social.

Desde esta perspectiva, e-governance es entendido como un concepto superador de e-government,en tanto implica un cambio en la forma en que los ciudadanos se relacionan con el gobierno y entre ellos mismos, promoviendo un mayor involucramiento de los ciudadanos en los procesos de toma de decisiones y de elaboración de propuestas de políticas públicas, fortaleciendo el concepto de ciudadanía.

Esta visión ampliada de lo que las TIC pueden aportar para el fortalecimiento de la gobernabilidad es estratégica a la hora de pensar en los efectos e impactos de las TIC para el desarrollo humano. En este sentido, entonces, la pregunta es ¿Qué relación puede establecerse entre el gobierno electrónico y la calidad de vida de las comunidades?

En un estudio encarado para Latinoamérica, Tesoro, Arambarri y González Cao consideran "al GE [Gobierno Electrónico] como variable potencialmente interviniente en una eventual mejora de la calidad de vida de una comunidad, suponiendo que –dentro de las restricciones emergentes de los propios "factores condicionantes"- puede facilitar procesos de interacción para que otras variables comunitarias catalicen transformaciones que contribuyan a satisfacer ciertas demandas y expectativas sociales." (Tesoro y otros; 2002: 5).

Y concluyen : "A través de la indagación resulta evidente que el GE [Gobierno Electrónico] no opera como una variable "independiente" capaz de "disparar" cambios en las variables políticas, sociales, administrativas y culturales -entre otras- que inciden sobre la calidad de vida. En algunos casos, su impacto aparece más bien como "dependiente" de la Calidad Político Democrática, de la Gobernancia y de la Probidad Pública, dado que el imperio de actitudes y conductas parasitarias -profundamente arraigadas en ciertas dirigencias político-burocráticas- seguramente tenderá a neutralizar y a adaptar a su propia inercia las herramientas tecnológicas supuestamente dirigidas a mejorar las prestaciones a la ciudadanía, transformándolas en inconducentes rituales burocráticos. ".

¿Cómo pensar entonces a las TIC como "motor de cambio" de la reforma y modernización del gobierno y la administración pública no sólo desde el punto de vista técnico sino también desde los valores y la cultura institucional?

Desde una perspectiva multidisciplinar, Criado Grande, Ramilo Araujo y Serna proponen un nuevo marco teórico para conceptualizar el gobierno electrónico articulando las visiones de la e-administración (prestación de servicios), la e-democracia (consulta y extensión de procesos democráticos) y la e-gobernanza (participación ciudadana en la elaboración de políticas públicas) (Criado Grande y otros; 2002: 1). Estos autores, integrando distintas visiones desde las que se analiza hoy el gobierno electrónico, llegan a delinear un nuevo modelo conceptual de e-gobierno:

"El nuevo modelo de gobierno que se propone (Gobierno Electrónico) será capaz de resolver mejor los problemas sociales (garantizar la gobernabilidad), en la medida en que sea capaz de establecer reglas, principios y valores que hagan posible el cambio institucional necesario (Neoinstitucionalismo) para que los Gobiernos y Administraciones Públicas sean capaces de generar consensos entre aquellos actores críticos capaces de articular respuestas conjuntas a los problemas sociales (Policy Networks) mejorando de forma continua la calidad de las políticas y de los servicios públicos (Nueva Gestión Pública)" (Criado Grande y otros; 2002: 31).

Al decir de estos autores, el gobierno electrónico así definido "propone un nuevo modelo relacional e interactivo de Gobierno cuyo reto consistirá en garantizar la gobernabilidad de las sociedades. Esta gobernabilidad será posible en la medida que la acción política, social y económica sea capaz de formularse de manera consensuada teniendo presentes las necesidades y demandas del conjunto de la sociedad para ofrecer respuestas y resultados adecuados que permitan resolver los problemas, cada vez más complejos, de manera efectiva. Sólo así será posible recuperar la legitimidad y la confianza en las instituciones públicas.”

Fuente:
http://luisgutierrezgambetta.obolog.com/gobierno-electronico-gobernanza-electronica-gobierno-governance-846083

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